Esta innovadora pescadería móvil permite conectar a pescadores de todo Chile con el sector gastronómico y los hogares de las regiones de Valparaíso y Metropolitana, acortando distancias y promoviendo el consumo responsable de productos del mar.
Con el sello de calidad y la experiencia de ser la empresa hermana del emblemático restaurante Tres Peces de Valparaíso, esta innovadora iniciativa es liderada por sus socias, la chef Paula Báez y la periodista y vicepresidenta de Cocinamar, Meyling Tang, en conjunto con Juan Carlos Jara, gerente comercial de Tres Peces Pescadería.
Trabajan con 40 caletas desde Iquique hasta Hornopirén, ofreciendo productos como pejerreyes y róbalo de Valdivia, atún bonito de Iquique, ostiones de Tongoy, machas de La Serena, ostras de Chiloé, vidriola, jurel, bacalao, pulpo y langosta de Juan Fernández, entre muchos otros.

Tras el cierre obligado del restaurante por la pandemia y un periodo de adaptación al delivery, que dejó múltiples aprendizajes, concluyeron que no querían crecer más con el restaurante ni abrir nuevas sucursales. Sin embargo, contaban con la experiencia de comprar productos del mar a distintas caletas a lo largo de Chile. Como explica Meyling Tang, “Vimos que había una necesidad de una mejor logística para abastecer al mundo de la gastronomía y a los hogares con esos productos que nosotros ya veníamos comprando hace años directo a pescadores”.
Entonces decidieron separar aguas, y crear una nueva empresa que fuera la encargada de la logística; un “intermediario ético”, como ellos mismos se definen y se formalizaron ante el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) para crear por primera vez en Chile, una pescadería móvil.
El furgón lo compraron en 2023 y señalan que acreditarse ante Sernapesca les llevó un tiempo. Además, debían incorporar una cámara de frío que fuera apropiada para que la autoridad pesquera autorizara este nuevo modelo de negocio móvil. “A fines del 2023 conseguimos que el Servicio Nacional de Pesca nos inscribiera como una comercializadora de pescado móvil, sin una dirección fija, pero que permite ofrecer pescado de origen legal hasta la puerta de las casas y de los restaurantes. Luego, en febrero de 2024 conseguimos el Sello Azul de Sernapesca, que acredita que todo lo que compramos es de origen 100% legal”, afirma Tang.
A través de este furgón, se ha logrado conectar a cuarenta organizaciones de pescadores y abrir líneas de mercado para pescados, mariscos y algas que no tenían salida comercial, algunos ni siquiera contaban con código de Sernapesca, pues no se consideraban atractivos para el mercado, detallan los socios. El resultado, una cadena de flujo que abastece a más de 10 restaurantes y alrededor de 130 hogares comprometidos con la pesca responsable.
Para lograr todo esto, trabajan en torno al respeto, entendiendo que detrás de cada producto hay una familia y una historia. “Nos damos cuenta de que el modelo de comercialización de los productos del mar ha sido injusto durante mucho tiempo; existe mucho aprovechamiento y nosotros nos guiamos por el comercio justo. Esto no se trata de vender más barato, sino de distribuir como corresponde el dinero. No puede ser que el intermediario gane más que el pescador, lo encuentro ilógico”, enfatiza Juan Carlos Jara.
“Casi todo el mundo trabaja a treinta días con el pescador. Nosotros le compramos y pagamos de inmediato, porque creemos que no tenemos por qué trabajar con el dinero de otra persona. Si tú pagas al día la verdura, las bebidas, los insumos y los servicios, ¿por qué no hacer lo mismo con el pescado? Yo creo que eso se nota; la gente que compra el pejerrey de Gerardo o las ostras de don Justo lo hace porque se ve reflejado que aquí hay algo más que un simple negocio”, concluyó.
Bajo estos parámetros, consolidaron una empresa de logística con propósito, que ofrece un precio ético, con el respaldo de vender los mismos productos que utilizan para sus preparaciones en el restaurante Tres Peces de Valparaíso. La frase que repetimos siempre, “son los mismos pescados que ocupamos en Tres Peces”, señala Meyling, dando cuenta de la garantía que les otorga el restaurante.
Abriendo mercados en la región metropolitana y de Valparaíso
La pescadería sobre ruedas no solo realiza entregas en la región de Valparaíso, donde abarca comunas como Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana, Concón, Valparaíso, entre otras, sino que ha extendido su ruta hasta Santiago con viajes mensuales que consolidan una red de más de 100 hogares abastecidos con pesca artesanal. El proyecto extiende su alcance desde las mesas familiares hasta el sector gastronómico y hotelero, con una logística que conecta los valles de Casablanca y Aconcagua con la costa, llegando incluso a hoteles de la capital.
“Ellos necesitan ofrecer un buen pescado y la garantía de que alguien se los lleve en un buen formato, con una cadena de frío constante, con resolución sanitaria, factura y trazabilidad. Para estos clientes, es fundamental demostrar a sus propios comensales que trabajan con proveedores sustentables, con buenas prácticas y que tienen el Sello Azul de Sernapesca. Entonces, también es atractivo que nosotros tengamos todas estas certificaciones”, afirma Juan Carlos.
“El bote más sabroso”
Sin duda, quien se lleva todas las miradas es el bote de degustación que circula por distintos eventos y actividades. Una idea, que señalan, surgió a raíz de un proyecto apoyado por Corfo, “Que vuelvan los salones de ostras”, donde el foco principal era promover el consumo de este molusco en distintos restaurantes de Valparaíso.
“Teníamos que mostrar de alguna manera las ostras, llevarlas a las cafeterías, al museo, al cine; entonces Juan Carlos trabajó con un arquitecto para que este bote fuera como la pescadería, es decir, que fuera transportable”, explica Meyling.
“El bote fue creado para generar experiencias y que la gente conozca lo que hay detrás de los productos del mar. Queremos que las personas prueben un bocado de mar y entiendan su origen, cómo se cultiva ese producto, cómo se come y cuáles son sus características. Bajo ese concepto, el bote se creó para realizar degustaciones de ostras. Sin embargo, este formato nos ha llevado a matrimonios, lanzamientos de libros, seminarios, cierre de proyectos, aniversarios y bautizos”, explicó Juan Carlos Jara.
La propuesta gastronómica del bote también ha ido evolucionando; ahora pueden presentar una ostra hasta con diez sabores diferentes y para eventos, han sumado preparaciones como ceviches y mariscales, además de shots de piure y de ulte.
“Nos hemos movido por muchos lugares con el bote y ha sido muy bonito, porque en matrimonios, por ejemplo, que la gente quiera celebrar con productos del mar, a nosotros nos parece súper potente”, concluye Meyling.
Proyecciones de la pescadería
Para Juan Carlos, su sueño con la pescadería móvil es que más personas consuman pescado en sus casas, y que esto no se reduzca a fechas importantes o festividades. “Acercar aún más la pesca artesanal a los hogares, yo creo que eso sería lo más bonito”, señala.
Por su parte, Meyling cree que este modelo se podría replicar en otros territorios, logrando conectar a más pescadores con el mundo gastronómico. Explica que partieron con un crédito en el banco que les permitió comprar el furgón y, aunque tenían conocimiento y las redes necesarias para dar marcha a este proyecto, tenían que testear si funcionaba o no. A dos años de su partida, sostiene con total convicción que sí funciona.
“También me gustaría que en esta región, trabajáramos más campo-mar. Si ya aprendimos a hacerlo con los pescados, podemos también potenciar la venta de otros productos que pueden ser complementarios. Conectar al pequeño productor que vende a muy mal precio y que pudiéramos trabajar en red con los restaurantes, porque ya sabemos que hay un consumidor que le importa y que está dispuesto a pagarlo”, enfatiza Meyling.
Para complementar el trabajo que realizan en la pescadería, implementaron un taller de cocina en el restaurante. La idea es enseñar recetas y hacer catas con los productos que se comercializan en la pescadería móvil. “Entendemos que si estamos proponiendo comprar pescados poco comunes, tenemos que enseñar a prepararlos; el cliente tiene que probarlos. Entonces, asumiendo esa responsabilidad, habilitamos un espacio que es como el comedor de una casa, que nos permitirá enseñar desde cómo abrir una ostra, hasta técnicas que dejaron de transmitirse de generación en generación, como filetear o freír un pescado”, concluye.
En 2024, la pescadería móvil fue premiada por Transforma Alimentos como uno de los cincuenta servicios más innovadores de la industria alimentaria en Chile. Un hito no menor para una iniciativa que, aunque técnicamente se define como un furgón con cámara de frío, ha logrado transformar la logística en un modelo de comercialización sostenible.
Tres Peces Pescadería
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Sitio web: www.trespeces.cl