Chackra Centinela brota desde una raíz profundamente humana, el deseo de construir una gran casa familiar donde quepan todos. Lo que comenzó como el sueño de una familia, se transformó en un proyecto turístico donde el diseño, el confort y el paisaje invitan al descanso y la desconexión.
Natalia Herrera (36) y Oscar Riquelme (37) son quienes dieron vida a este proyecto en Matanzas, motivados por el íntimo sueño del padre de Oscar de construir esta casa familiar, este joven matrimonio vio la oportunidad de dar un giro a sus vidas y con una visión audaz, propusieron reestructurar el proyecto original, apostando primero por la creación de refugios exclusivos que permitieran, con el tiempo, sustentar el gran sueño de la casa familiar.

Para ellos, Matanzas no era un lugar cualquiera. Sobre todo para Oscar, quien con orgullo señala que su abuela y su padre nacieron en Navidad, incluso su bisabuelo fue regidor de la comuna. “Aquí, en el sector Centinela de Matanzas, que rodea las cabañas, hay muchos familiares. En el cerro de al frente vive la tía Juana; en el de al lado, la tía Irma; y en el otro, el tío Hernán”, cuenta con arraigo.
La pandemia fue el empujón que les permitió tomar la determinación de volver a estos orígenes y consolidar este sueño en la costa de O’Higgins. En ese momento, la carrera de Natalia como tripulante de cabina enfrentaba la incertidumbre de un rubro paralizado, acelerando definitivamente este anhelo. “Yo venía con esta idea hace tiempo de venirnos a vivir a Matanzas, teníamos el terreno del papá de Oscar y tuvimos que tomar una decisión súper importante, renunciar a nuestros trabajos, dejar nuestra casa en Santiago y apostar por un cambio de vida total para supervisar cada detalle y convertir este proyecto en realidad”, relata Natalia.
La hoja de ruta
Lo que comenzó como un dibujo en un papel se transformó en un máster plan que hoy define el horizonte del espacio de 3600 metros cuadrados. Con una mirada estratégica, Natalia y Oscar decidieron dar un nuevo orden a la idea original. En lugar de construir primero la casa familiar, diseñaron una hoja de ruta por etapas, que contempla la integración de cuatro refugios que convivirán en armonía con la futura residencia principal, creando un conjunto arquitectónico que respeta los espacios, las pendientes y las vistas privilegiadas del cerro.

“La primera etapa era la construcción de las dos cabañas boutique principales. Estamos ad portas de avanzar con la segunda etapa, que son dos cabañas adicionales bajo el concepto de tiny houses, un formato más compacto pero que mantienen el mismo estándar, y la tercera etapa ya vendría siendo la casa familiar”, explica Oscar.
Chackra Centinela, es un juego de palabras que habita entre lo místico y lo terrenal, entre los centros de energía que nos mantienen en equilibrio y las chacras que históricamente han alimentado a esta zona de la región.
Con esa energía y de la mano de la arquitecta Daniela Loiza, a fines del 2023 se construyeron las primeras cabañas, que cuentan con cerca de cuarenta metros cuadrados cada una. “Tenemos un espacio amplio para estacionamiento, muchos jardines y más de seis metros de separación entre cada cabaña y ése es un sello diferenciador. Podríamos haber construido diez y hacer un mini hotel, pero no es lo que buscamos. Queremos que cada cabaña tenga su privacidad, que no te des cuenta de que hay gente al lado. Esa es la línea que queremos mantener”, explica Oscar.

Aunque definen su propuesta como cabañas boutique, Natalia y Oscar las describen como una mezcla entre una cabaña y un hotel. “Los mismos huéspedes nos comentan que se sienten como en un hotel, señala Natalia. Y es que la atención a los detalles, el confort, el diseño y la privacidad transforman la estadía en una experiencia única.
Crecer con sentido
El proyecto entra ahora a su segunda fase con la incorporación de dos nuevas cabañas. Este crecimiento ha sido posible gracias a la adjudicación de un fondo Corfo, que les permitirá sumar un par de tiny houses al espacio, consolidando esta segunda etapa que busca ampliar la oferta de alojamiento.
Según explica la pareja, el plan es avanzar primero con la tercera cabaña, replicando el cuidado estético y el paisajismo de las cabañas originales. Plazo que está proyectado para el mes de mayo. Este avance se complementa con una mejora en la experiencia de descanso. Para ello, cada refugio contará con su propia tinaja privada, un proyecto que ya se encuentra en marcha gracias a la adjudicación de un fondo Sercotec.
“Una de las particularidades de estas tinajas es que cuentan con un sistema eléctrico, por lo tanto son automáticas. No hay necesidad de estar poniendo leña o esperando horas a que se caliente. Todos estos detalles transforman la estadía en algo más boutique, haciéndote sentir como en un hotel, pero con la privacidad de no tener a nadie al lado, en el fondo es como estar en una microburbuja”, explican.
Para Natalia y Oscar, el límite es claro. “Creemos que con cuatro cabañas ya estamos. Nuestra idea es mantener siempre la privacidad y la comodidad”. Este crecimiento va de la mano con un paso hacia la sostenibilidad, la incorporación de paneles solares. Solo una vez consolidada esta infraestructura, y la tercera cabaña, proyectarán la cuarta y última tiny house, asegurando que el alma del proyecto permanezca intacta.
El lujo de lo simple
Más allá de la infraestructura, lo que define a Chackra Centinela es una invitación a la desconexión total y a las ventajas de este encuentro entre campo y mar. “Nuestra filosofía es que las personas salgan de su rutina y vivan una experiencia que invita al descanso. Es volver a fijarse en detalles que en la ciudad se pierden, como el silencio total o mirar las estrellas”, destaca Natalia.

Oscar complementa esta visión señalando que, al haber poca luz en el sector, el cielo se observa con la claridad de un observatorio en HD. “Puedes pasar la noche entera mirando satélites o estrellas fugaces. Y por la mañana, los huéspedes agradecen despertar con el sonido de los gallos, las ovejas y los vacas, esa vida de campo que es parte de nuestra esencia”.
Esa búsqueda de bienestar se complementa con servicios diseñados para profundizar el relajo. La experiencia en Chackra Centinela incluye la opción de disfrutar sin prisa un desayuno de la casa para compartir, donde el gran protagonista es el pan de campo artesanal, horneado por la misma madre de Natalia. A esta propuesta se suma la posibilidad de acceder a masajes tailandeses realizados en la privacidad de cada cabaña. Detalles que terminan de cerrar ese círculo de desconexión que Natalia y Oscar han proyectado con tanto cuidado.
Para recorrer
Más allá de la fama de Matanzas, el entorno ofrece lugares como la Vega de Pupuya, La Polcura o la Reserva del Maitén, un parque con senderos de trekking y rutas para hacer en bicicleta. “Hay mucho que recorrer acá. No es solo Matanzas, tienes la desembocadura del río Rapel o Puertecillo, lugares que la gente ha escuchado pero no siempre sabe que están tan cerca. Más que actividades guiadas, la invitación es a salir a caminar y descubrir”, comenta la pareja.

Para ellos, un imperdible es el nuevo acceso oficial a La Boca del Rapel. “Hace muy poquito se logró la apertura pública de un camino hacia la desembocadura donde se junta el río con el mar, es un ecosistema completamente diferente, con esa mezcla de agua dulce y salada”.
Para quienes buscan una conexión más profunda con el entorno, las opciones van desde clases de surf y kayak hasta cabalgatas que nacen en el cerro vecino. “Los vecinos del frente tienen caballos y hacen paseos hermosos que pasan por el bosque y terminan en la playa”, destacan.
Pero, finalmente, el mayor atractivo es la extensión del borde costero. “Son kilómetros y kilómetros de playa sin interferencia, puedes llegar de un pueblo al otro caminando por la orilla”, concluyen Natalia y Oscar, resumiendo la esencia de un destino donde el verdadero lujo es, simplemente, conectar con el ritmo del campo y el mar.
Chackra Centinela
Instagram: @chackracentinela
Dirección: Centinela, Matanzas.
Contacto: natalia.herreraf@gmail.com



